A primera vista, los productos industriales y las obras de arte tienen poco o nada en común. Pero teniendo en cuenta que la creatividad, la optimización, el toque de
precisión y la búsqueda de la perfección son cualidades asociadas a ambas disciplinas y que cada proyecto al principio es impulsado por una idea, un momento
de inspiración, una semilla que tiene que cultivarse, uno se da cuenta de que un artista y un empresario a menudo comparten los mismos rasgos.


La mezcla de arte inspirado, provocador y de productos innovadores de vanguardia dan a una compañía un contorno inconfundible, aquella identidad cultural
única que no tiene cabida en ningún balance.
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Precisamente estos valores intangibles tienen la capacidad de infundir
todos los aspectos de la vida, de asentarse en la mente de los empleados y de captar la imaginación del público. El arte afecta positivamente al entorno laboral y a
los procesos internos que gobiernan estas estructuras. Cada momento de interacción, incluso la controversia, genera dinamismo, apertura y creatividad; enciende una chispa
de innovación, despierta los espíritus audaces y muestra maneras de romper las ataduras de convenciones y de explorar nuevos territorios.
El propósito declarado del Arte Corporativo de Interroll es el de canalizar este inmenso potencial creativo, de crear un diálogo que abarque arte y negocio como
vehículos de comunicación, y de establecer un entorno que permita que el espíritu intelectual florezca.
Su misión: acompañar, asesorar y actuar.

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